El árbol inquieto harto de estar arraigado a la tierra quiere correr, atravesar montañas, llanuras, nadar en inmensos mares, recorrer continentes. El árbol inquieto quiere vivir. Sus pasos aún son lentos, sus raíces pesadas, aún arrastra terrones de tierra árida en la que durante muchos años permaneció plantado.
En su peculiar primavera, todas las hojas viejas están cayendo, las nuevas se agolpan, quieren nacer, quieren crecer...Quieren escucharte, olerte, quieren sentirte. Las nuevas hojas quieren amarte.
El árbol inquieto aún no sabe sí permanecerás a su lado, sí le enseñaras a deshacerse de su carga, o sí por el contrario, tú visita será fugaz, ahora eso no importa...El árbol inquieto quiere amarte.
Bebe de tus transparentes aguas, se ve reflejado en ellas,y su silueta es bella,muy bella.Pero quizás ese reflejo no sea suyo, sino tuyo.
-Río tú que corres arrastrando la paz a tu paso, tú que fluyes, surtiendo de tu belleza los campos de la vega. Déjame viajar contigo, seguir tu curso, déjame aumentar tú caudal. Calma mis agitadas ramas con tus mansas aguas y llevame hasta el mar.