Aparecen ya los créditos…Dogville ha terminado. 140 minutos de un profundo, desolador y desgarrante retrato social en el que me veo, de alguna forma, inmiscuida. Me asaltan pensamientos, dudas vitales, que quizas algún día con mi experiencia podré despejar, mientras tanto erraré una y otra vez: cuando y con quién debo ser clemente; quiero ser justa, pero que es lo realmete justo; cómo salir de mi posición estoica, sin ocacionar sufrimientos innecesarios; es necesario el sufrimiento para poder apreciar la bondad...Lecciones verdaderamente difíciles de aprender, que Lars Von Trier con su visión quizás bastante pesimista, nos da una negra pincelada, para intentar ayudarnos a entender el complejo mundo de las relaciones sociales...
“- Si tú mereces castigo por tus transgresiones ellos lo merecen por las suyas.
- Son seres humanos.
- Todos somos responsables de nuestros actos. Tú no les das esa posibilidad. Eso es muy arrogante. Te amo, te amo hasta la muerte. Pero eres la persona más arrogante que conozco. ¡Y me llamas arrogante! Eso era todo.
- Soy arrogante, tú también, ya puedes irte.
- Estás convencida de que nadie puede alcanzar tu alto nivel moral y perdonas a todos. No se me ocurre arrogancia mayor. Tú, mi hija adorada perdonas a todos con excusas que jamás admitirías para ti.
- ¿No debo ser clemente?
- Sí, debes serlo. Cuando corresponda. Pero debes mantener tus principios. Se lo debes a ellos. Se lo debes. Es lo justo.
- Para ti, violadores y asesinos son víctimas. Para mí, son perros. Y si un perro lame su propio vómito, lo azoto.
- Los perros actúan por instinto. ¿Por qué no perdonarlos? Pueden aprender muchas cosas...
- ...pero no si se los perdona por seguir sus instintos. “ Dogville.
Veo que te gustó Dogville...Puede ser que alguien en el vuelo Ryanair Berlín-Málaga te la recomendara...
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